Mucha gente en la Región de Murcia me conoce como el fotógrafo guiri o el fotógrafo holandés, que refleja mis orígenes. Nací en Rotterdam después de la Segunda Guerra mundial, pero prácticamente toda mi vida adolescente la pasé en un pueblo en el sur de Holanda que se llama Geldrop. Dos han sido las cosas que me marcaron mucho durante esos años: la primera, el hecho de ser hijo del médico en un pueblo pequeño, que significaba no tener vida privada, aunque con muchos privilegios; la segunda, vivir en un entorno natural y rural que ha moldeado mi gusto y mi pasión por la naturaleza. Mis padres me bautizaron con tres nombres franceses, porque la familia de mi padre es originaria de un pueblo del norte de Francia que se llama Passel.
La llegada a España fue por un camino muy especial. Soy víctima del Programa Erasmus. Estudiando Psicología en la Universidad de Utrecht tuve el placer de encontrar a mi murcianica, que en la actualidad es mi mujer, cuando disfrutaba de una beca Erasmus en la Facultad de Biología. En cierto modo es un acontecimiento curioso, porque Erasmus nació también en Rotterdam. La llegada a Murcia en mayo de 2000 fue también volver un poco a mis raíces, en cierto modo, porque la madre de mi abuela nació en Toledo.
Desde el año 2004 me dedico, entre otras cosas, a la fotografía. Todo empezó haciendo fotos para las páginas Web que programaba. Fotografías comerciales de empresas y productos. Al principio eran por motivos de trabajo, pero poco a poco se despertó la pasión para captar la luz dentro de mí. Dentro del nuevo mundo digital mi suerte ha sido que desde que era un crío jugaba mucho con ordenadores, y mi último puesto de trabajo en Holanda fue el de jefe del Departamento Técnico Informático de una empresa multinacional. Por lo tanto, la informática tiene pocos secretos para mí, y el uso del ordenador en el mundo de fotografía hoy en día es clave para alcanzar el éxito.
La fotografía es para mí más que una expresión artística. Es también mucha diversión y disfrutar de la sensación de ser reportero de la actualidad. Vivo ya muchos años en Murcia pero sigo siendo guiri. Veo las cosas de distinta manera, quizás con más curiosidad, con más cariño o quizás con vista al futuro. Observo que poco a poco los murcianos están perdiendo su patrimonio cultural y natural. Lo que podría ser una importante fuente de ingresos económicos está en lo más bajo de la lista de prioridades de los que nos gobiernan. No hay que ser visionario para saber que dentro de poco querremos recuperar todo lo que hemos perdido, como el entorno natural y rural murcianos, que son únicos en el mundo.
No tengo ni especialidad ni tipo de fotografía favorita. Sólo me gusta captar el reflejo de la luz. Sigo aprendiendo todo los días y mis fotos son cada vez mejores. Creo que dentro del mundo artístico la fotografía está muy poco valorada. Pero sin razón. El hecho de que todo el mundo tenga una cámara de fotos no les hace ya ser buenos fotógrafos. Es hora de que esto cambie un poco. Por lo tanto, inspirado en una famosa frase del fotógrafo George Bernard Shaw quiero terminar escribiendo: "una foto de Jesucristo valdría más que todos los cuadros del mundo".
Agradecimiento especial a Joaquín Clares por el retrato.