Ovejas en el campo de San Juan

Fotografía de Ovejas en el campo de San Juan

¿A quienes les importa la educación? Supuestamente a los padres. Son ellos los que quieren lo mejor para sus hijos, para su futuro. Los llevan al mejor colegio, votan a los mejores políticos, controlan los deberes y hacen que los críos vayan a la cama temprano para dormir todo lo que necesitan.

Pues parece ser que no. El colegio lo elegimos por cercanía, a los políticos los votamos por costumbre, para los deberes no hay tiempo, y a la una a la cama porque no queremos follón. Todo eso afecta a la educación de nuestros hijos y por lo tanto a nuestro futuro como sociedad.

Quien podría dar ejemplo y ayudarnos es el colegio, pero los colegios pasan también por una época muy mala. En la lista de prioridades de los políticos, educación esta junto con cultura en el puesto más bajo y casi olvidado. Por lo tanto no hay ni dinero ni recursos para formación. Así que los colegios tienen que buscar otras maneras de financiar los gastos, lógico.

En el colegio de nuestros hijos para todo hay que pagar. Primero el impuesto revolucionario, la cuota del AMPA. Si no pagas esta cuota voluntario, tus hijos están excluidos de todos las actividades escolares. No solo no obtiene clases de informática también el informe psicopedagógico solamente lo recibes cuando has pagado la cuota. Y lo más curiosos es que el AMPA somos nosotros,.los padres.

La cantidad de libros se multiplica cada año,.son cada vez mas finos,.con cada vez menos información, no siguen ningún método, ni son adaptado al nivel de alumno,.pero eso si, cada vez más caros. Tiene su lógica porque por cada libro vendido el colegio recibe una comisión.

Así también tenemos la pelea con las fotos. En el colegio se hace cada años fotografías a los críos,.y envían esas fotos con los niños a casa. ¿Y que vas a decir tú a tu hijo ilusionado con su foto?,.chaka… otros 35 euritos menos.

Total, el colegio se ha convertido en una empresa que quiere ganar dinero. Su producto ya no es educación, es marketing y la venta de productos educativos. Pan para hoy, hambre para mañana.

Contra esa política hay muy pocas protestas. Seguimos a nuestros pastores y pagamos nuestros impuestos revolucionarios. ¿Y eso porque? La crisis económico acabará pero la crisis sociológica acaba de empezar.